Rodolfo Correa  

Los fondos de pensiones perdieron 3 billones de pesos en octubre por causa de la alta volatilidad registrada en los mercados y,  en sus tumbas, deben estar revolcándose Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliecer Gaitán, por la desvergüenza con la que el modelo civilizatorio dominante, es decir el neoliberalismo, explica la forma mezquina con que se manejan los recursos que aportan los trabajadores que algún día sueñan con acceder a su pensión.

 

Según Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, gracias a la crisis económica, las inversiones en acciones perdieron cerca de 20 por ciento en octubre,  lo que golpeó fuertemente los balances de los fondos de pensiones. Sin embargo, agregó que “son perdidas contables que no se realizan sino se venden los títulos”, y que si bien es cierto no hacen fiesta cuando ganan, tampoco lloran cuando pierden, porque lo que miran es la tendencia de largo plazo.  

 

Nos preguntamos, ¿porqué habrían de llorar los fondos de pensiones?, si ellos nunca arriesgan su capital, van a la fija siempre. Los que deben llorar son los trabajadores porque en últimas son los que pierden.  

 

Según un importante medio de comunicación nacional, este es el peor momento para pensionarse porque el comportamiento de los mercados es muy volátil y con tendencia a la baja, mientras que en renta vitalicia (sistema que asegura un monto de pensión), a un nuevo pensionado se le encarece conseguir una pensión asegurada, por los riesgos que percibe la industria aseguradora.  

 

Mientras tanto, no entendemos el silencio de las centrales obreras que son las llamadas a asumir la defensa de oficio de los intereses populares, pues de los partidos políticos bien es sabido, los ciudadanos no esperamos nada, habida cuenta de que se han convertido en las celestinas de la clase económica dominante y en siervos de sus apetitos burocráticos.

 

   Es increíble que el Estado colombiano haya impulsado la creación de los fondos privados de pensiones con el propósito de garantizar mayor seguridad al trabajador, y que precisamente ahora, la certeza de la pensión dependa de los movimientos del mercado, de la especulación, del azar al que son sometidos los intereses de la clase trabajadora por unos sujetos que “solo van por lo suyo”.  

 

Una persona que vive de su salario y trabaja más de 40 años para algún día acceder a su pensión, ¿porqué tiene que depender de cómo se mueve wall street, para poder algún día gozar de ese derecho mínimo y vital?  

 

Es evidente, que esta es la ley del embudo. Es imperdonable que el grueso de las ganancias se acumule en los bolsillos de unos pocos y las pérdidas se socialicen en perjuicio de muchos