Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia.

El expresidente Álvaro Uribe Vélez acudió a la indagatoria citada por la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, para que responda formalmente por hechos relacionados con la creación y operación de una estructura paramilitar conocida como “Bloque Metro”, así como por las masacres perpetradas en los corregimientos de El Aro y La Granja, en el municipio de Ituango, cuando ejercía como Gobernador de Antioquia, entre 1995 y 1997, además del crimen del abogado Jesús María Valle.

De acuerdo con el ente acusador, los delitos objeto de investigación corresponden a concierto para delinquir agravado y homicidio en persona protegida, bajo la hipótesis de que el entonces Gobernador habría facilitado o promovido el accionar de una organización armada ilegal que, presuntamente, habría utilizado como base de operaciones la hacienda “Guacharacas”, propiedad de la familia Uribe Vélez para la época.

El Expresidente dijo este viernes, 4 de septiembre de 2026, que acudía a la indagatoria con tristeza y que lo hacía por respeto a la Constitución, a su familia, a sus compatriotas y a la justicia.

“Esta acusación se suma a las muchas que he llevado, creadas por el comité de mis adversarios. Me han acusado de neoliberal porque creo que el Estado derrochador y gigante roba los recursos que la comunidad necesita en salud, educación, vivienda, en el avance del bienestar. Me han acusado de enemigo de los trabajadores por vincular en la salud al sector privado con solidaridad, en las pensiones por defender el manejo privado del ahorro de los trabajadores, por preferir el salario y la jornada laboral reducida sobre las obsoletas rigideces normativas. Siempre rechazo en mi interior el odio de clases y clamo por la economía fraterna.

Me han acusado de relaciones con Pablo Escobar quien varias veces mandó a asesinarme en represalia a mi cumplimiento del deber. Me han acusado de narco-paramilitar no obstante nuestros resultados en disminución del narcotráfico y en desmonte del paramilitarismo.

Me han acusado de violación de Derechos Humanos a pesar de la política de Seguridad Democrática que sirvió a todos los colombianos y al libre ejercicio de la democracia.

El término de Falsos Positivos lo acuñó alguien de mi Gobierno que mejor debió evitarlos o sancionarlos a tiempo.

Me han acusado de sobornar testigos por la resuelta defensa de mi reputación.

Ahora me acusan de Petro Uribismo para sembrar desconfianza en nuestros compañeros de lucha. Para esto no ha importado nuestra oposición sin declives, leal con la Nación. Al Gobierno Petro lo combatimos mirando a los ojos y sin pretensiones de pactos o favorecimientos. Elegimos un Presidente del Senado con condiciones de patriota.

A pesar que esta acusación también está basada en los señalamientos y movidas del expresidente Petro, frente a él, como frente a cualquier ciudadano, acusado con o sin justicia, prefiero mi adhesión a las mismas garantías constitucionales que para mí reclamo, en lugar de caer en la rabiosa actitud del “diente por diente o del ojo por ojo”.

El expresidente Uribe habló de su afán por contribuir a la robustez democrática y de las libertades para bien de las presentes y futuras generaciones, más allá del ciclo de su vida. E insistió en que acude a esta acusación con el dolor de la injusta condena de su hermano Santiago Uribe Vélez.

Cómo es obvio en un país tan polarizado como Colombia, las reacciones a favor y en contra del expresidente Uribe y de las víctimas se dejaron oír, en términos de justicia, impunidad, politización de la justicia y de judicialización de la política.