Un sismo de magnitud 7,4 sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto de 2026, con epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó. El movimiento ocurrió aproximadamente a las 7:34 de la mañana y fue sentido en amplias zonas del territorio nacional, entre ellas Pereira, Manizales, Cali, Medellín y Bogotá. Reportes recientes ubican la profundidad del evento alrededor de los 103 kilómetros.
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, el país ha registrado decenas de réplicas posteriores al evento. El organismo recordó que en Colombia ocurren alrededor de 2.500 sismos al mes, aunque la mayoría son de magnitudes que no llegan a ser percibidas por la población.
La profundidad fue determinante
Durante una entrevista difundida en medio de la cobertura de la emergencia, el geólogo, máster y doctor en Geología Osvaldo Ordóñez explicó que el sismo corresponde a un proceso natural relacionado con la interacción de las placas tectónicas.
Según el experto, la placa de Nazca se desplaza por debajo de los Andes a una velocidad aproximada de cinco a seis centímetros por año. Ese movimiento genera acumulación de esfuerzos que, cuando se liberan a determinada profundidad, producen los terremotos.
Ordóñez señaló que el evento de este lunes se originó aproximadamente a 90 kilómetros de profundidad, una característica que contribuyó a que sus efectos en superficie fueran diferentes a los que tendría un sismo de magnitud similar y mucho más superficial.
El especialista explicó además que la placa de Nazca tiene relación con buena parte de la actividad sísmica de los Andes y con el vulcanismo de la región. Este proceso forma parte de la dinámica conocida como el Cinturón de Fuego del Pacífico.
No fue causado por el calor ni por el clima
Uno de los principales llamados durante la conversación fue a no relacionar el terremoto con las altas temperaturas, los cambios climáticos, decisiones políticas o creencias religiosas.
Ordóñez explicó que los fenómenos atmosféricos ocurren principalmente en la superficie terrestre, mientras que el sismo registrado este lunes tuvo su origen a una profundidad cercana a los 100 kilómetros. Por ello, descartó que el calor de los últimos días pudiera explicar el movimiento telúrico.
También advirtió que los terremotos no pueden predecirse con precisión. Mensajes que anuncian una hora determinada para una supuesta réplica, como ocurrió con cadenas difundidas a través de WhatsApp y redes sociales, carecen de respaldo científico.
El llamado del experto fue consultar únicamente los canales oficiales de las autoridades de gestión del riesgo, gobernaciones, alcaldías y entidades científicas.
Medellín y el comportamiento del terreno
Otro de los temas abordados fue el comportamiento de las ondas sísmicas en Medellín y Antioquia.
Ordóñez explicó que el denominado Batolito Antioqueño corresponde a una extensa unidad rocosa de aproximadamente 8.000 kilómetros cuadrados, que comprende sectores del Oriente antioqueño. Según el geólogo, sus características hacen que las ondas sísmicas tengan un comportamiento diferente.
Medellín, sin embargo, no está asentada sobre el Batolito Antioqueño. La ciudad presenta diferentes tipos de rocas y materiales, por lo que la respuesta ante las ondas sísmicas puede variar entre sectores. El experto mencionó zonas como El Poblado, donde las ondas pueden acelerarse más, y sectores como San Diego y Altavista, con características geológicas diferentes.
Esta diferencia explica la importancia de los estudios de microzonificación sísmica, que permiten conocer cómo responde el suelo en distintos sectores y sirven como referencia para el diseño de estructuras.
¿Qué hacer durante un sismo?
El especialista recomendó conocer previamente la ubicación de columnas y vigas dentro de las viviendas y edificios. En edificaciones altas, señaló que durante el movimiento no se debe correr hacia las escaleras de manera masiva, debido al riesgo generado por la concentración de personas.
También recomendó buscar espacios interiores que puedan ofrecer mayor protección y evitar permanecer junto a las fachadas de los edificios, donde pueden caer elementos de las estructuras.
La preparación, más que la predicción, es el principal mecanismo para reducir el riesgo. Ordóñez insistió en que los ciudadanos deben conocer las características de las construcciones donde viven, identificar lugares seguros y mantenerse informados mediante fuentes oficiales.
Un llamado a la solidaridad
Más allá de la magnitud del evento y de las cifras que continúan en actualización, la emergencia también abrió un debate sobre la forma en que se informa en redes sociales.
El material periodístico analizado registra llamados a evitar la utilización política de una tragedia que afecta a ciudadanos independientemente de sus posiciones ideológicas, políticas o religiosas. El mensaje central fue priorizar la atención a las víctimas, la solidaridad y la información científica.
El terremoto de este lunes volvió a evidenciar la exposición sísmica de Colombia y la necesidad de fortalecer la cultura de prevención. Mientras los organismos de emergencia continúan consolidando el balance de víctimas y daños, las autoridades mantienen vigilancia sobre las réplicas.
La información disponible hasta el cierre de esta nota reportaba al menos 47 réplicas posteriores al sismo principal, mientras las cifras de personas afectadas y daños materiales permanecían en proceso de actualización.































