Foto: Felipe Villegas / Instituto Humboldt

La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) lamenta la decisión del gobierno de Colombia de autorizar el sacrificio de al menos 80 hipopótamos en la cuenca del Río Magdalena, pese a que desde hace casi tres años desde AZCARM se ofreció una alternativa real, viable y humanitaria para evitar el sacrificio.
 
El presidente de la AZCARM, Ernesto Zazueta, recordó que desde 2023 la Asociación, junto con Ostok Sanctuary y el Greens Zoological Rescue and Rehabilitation Center, desarrollaron un proyecto integral para la translocación de al menos 70 ejemplares: 60 a la India y 10 a México, donde ya se contaba con espacios acondicionados, equipo médico y técnico especializado, recursos económicos, logística internacional y protocolos de manejo sin sedación para garantizar el bienestar de los animales.
 
Sin embargo, el proyecto nunca recibió la autorización final del Ministerio de Medio Ambiente de Colombia , lo que frenó su ejecución.

“Es profundamente lamentable que después de años de mucho trabajo, diálogo e investigación se haya optado por matarlos cuando ya existía una solución concreta para salvarlos. Porque lo dije y lo repito: Esto no es eutanasia, los animales no lo piden para estar mejor, es una matanza. Y, si se concreta esta decisión, será el crimen animal más grave de la historia reciente perpetrado por un gobierno”, afirmó Zazueta.

Los hipopótamos en Colombia, descendientes de cuatro ejemplares introducidos ilegalmente en los años 80 por Pablo Escobar, se han convertido en una especie invasora cuya población supera los 160 individuos y continúa creciendo sin depredadores naturales, generando impactos ambientales y riesgos para comunidades locales. No obstante, AZCARM subrayó que se trata de una problemática provocada por el ser humano.
 
“Estos animales no eligieron estar ahí. Son consecuencia de ambiciones y decisiones humanas equivocadas, y ahora se les condena a morir por ello”, agregó Zazueta.
 
La AZCARM  reconoce que la translocación representaba una alternativa más compleja y costosa, pero viable y verdaderamente ética, que además contribuiría a disminuir la presión sobre los ecosistemas y reducir los riesgos para la población sin recurrir a medidas letales.

“Ya habíamos hecho lo más difícil, tener los espacios, los recursos, el equipo y la logística. Sólo faltó dejarse de politiquerías,  burocracia, egos y tener voluntad de salvarlos”, recalcó Zazueta.
 
Cabe destacar que en Colombia existen cientos de miles de búfalos de agua que deterioran los ecosistemas mucho más que estos hipopótamos, por lo que si la decisión del gobierno colombiano está basada en el principio de protección ecosistémico, estos animales también podrían ser eliminados y así muchas otras especies, pero el control ecológico no se realiza matando cientos o miles de animales en estado de vulnerabilidad y que, además, podrían ser reubicados y puestos a salvo.
 
La vida silvestre se está extinguiendo como consecuencia de nuestra invasión, consumo y de nuestro mal concepto de desarrollo. Entonces siempre, siempre que podemos salvar animales, estamos obligados a hacerlo, especialmente los gobiernos y asociaciones dedicadas al manejo sostenible de la vida silvestre y, sobre todo, cuando se trata de una especie se encuentra en situación de riesgo o vulnerable, como lo están los hipopótamos«, enfatizó el Presidente de la AZCARM.

En un contexto global donde cada día desaparecen hasta 150 especies de fauna silvestre y las poblaciones animales han caído más de dos tercios en menos de 50 años,  es muy grave optar por eliminar ejemplares cuando existen opciones  para su conservación.