Por: Sinergia Informativa

En esta primera vuelta perdieron los medios de comunicación y las empresas encuestadoras que quisieron manipular a los electores con el “voto útil”. Nada más lejos de un empate técnico entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, pronosticado en las encuestas, que un 46.5 % del primero frente a un 21.5 % del segundo. Nada más lejos de la cola en que pusieron a Germán Vargas Lleras, que el tercer lugar que alcanzó con el 10.8 % de los votos.

 

El Centro Nacional de Consultorías, Ipsos Napoleón Franco, Invamer Gallup y Datexco, se jugaron su credibilidad ante los colombianos, quienes, esta vez, empezaron a reaccionar y a tomar una decisión propia, seria, inteligente y responsable. El “voto convencido” comenzó a hacer su aparición para enfrentar el “voto útil” y, al parecer, como el pequeño David, venció al Goliath encarnado en los grandes medios de comunicación y las grandes firmas encuestadoras que, a ojos vistas, inflaron al candidato del Partido Verde, ensamblaron la sinfonía contra Uribe y contra Santos –como le endilgó el candidato ganador al director de Caracol Radio, Darío Arizmeni- y despreciaron el prurito que estaban generando las buenas propuestas de los candidatos Vargas y Petro.

 

Igualmente grande tiene que ser la decepción que deben sentir hoy esos medios masivos de comunicación que no escondieron su intención. Nos pareció verla en los ojos y en las muecas de algunos de los presentadores de los especiales de televisión de la jornada de elecciones. 3.120.716 votos de Antanas Mockus frente a 6.758.539 de Juan Manuel Santos, muestran una enorme diferencia que abofetea el claro propósito de “endiosar” al primero y “satanizar” al segundo.

El “voto convencido” les dio a Germán Vargas y a Gustavo Petro el respaldo que se merecían, según demostraron en los debates y en sus propuestas de gobierno. Ese cabeza a cabeza por el tercer lugar, también derrotó los pronósticos de los medios y las firmas encuestadoras. Vargas, con 1.471.377 votos, y Petro, con 1.329.512 votos, se convirtieron en “palo”, pasándolos del sótano despreciado al lugar privilegiado desde donde podrán jugar un papel muy importante en el desarrollo de la segunda vuelta: afianzarán el resultado o lo voltearán.

En consecuencia, Juan Manuel Santos hizo un llamado a la “unidad nacional” en su discurso de la victoria, en el que anunció un gobierno de inclusión, con expresa invitación a los partidos de oposición y compromiso con los programas de gobierno presentados por los demás candidatos.

Por su parte, Antanas Mockus, también en su discurso de la “esperanza que sigue viva”, volvió a cambiar de opinión, esta vez invitando al Polo Democrático Alternativo que había rechazado en días pasados, a hacer parte de su eventual gobierno; lo mismo hizo con el Partido Liberal, que en Antioquia tiene en Concertación de Matices Liberales, aliados ya anunciados, tanto porque se han demostrado como agua y aceite frente al candidato de la continuidad del gobierno de Álvaro Uribe, como por su cercanía con el candidato a la Vicepresidencia del Partido Verde, Sergio Fajardo.

 

También hubo equivocación con el Partido Conservador que pasó del tercer lugar en las encuestas, al quinto: Noemí Sanín obtuvo 892.323 votos.

Sin embargo, en porcentaje de aciertos, no les fue tan mal a las empresas encuestadoras. De nueve candidatos, dieron con el 55.55 %: Rafael Pardo, Jaime Araujo Rentería, Jairo Calderón y Róbinson Devia. Pardo en el sexto lugar y el resto, que nunca tuvieron en cuenta ni firmas encuestadoras ni medios de comunicación, por lo que la palabra “resto” debe ser entendida literalmente como las “migajas” que supuestamente a “nadie” despierta interés.

Rafael Pardo obtuvo 636.624 votos. Esta votación, correspondiente al 4.38 %, y la conservadora, correspondiente el 6.14 %, son el resultado de haber perdido su vocación de poder, y haberse acomodado como “partidos escalera” y como “rémoras políticas”. El país necesitaba que las facilidades del poder a la mano y compartido que les dejó a estos partidos el acuerdo del Frente Nacional, cambiaran por el bien de la política y del país, pero no que los enterradores fueran los mismos conservadores y liberales.

Los partidos Conservador y Liberal sometieron al país a sendas consultas internas para elegir candidatos únicos, las cuales les costaron a los colombianos 30 mil millones de pesos. Finalmente ninguno de los dos partidos acompañó a Noemí Sanín y a Rafael Pardo. Conservadores y liberales engañaron a sus candidatos, a sus partidarios y al país.

El Partido Verde y el Polo Democrático Alternativo también hicieron consulta interna. Pero les cumplieron a sus electores acompañando a Antanas Mockus y a Gustavo Petro, respectivamente. Los lánguidos resultados de conservadores y liberales, superados por verdes y amarillos, son la muestra de que un partido se puede asesinar desde adentro, engañándolos con su propio “Caballo de Troya”.

Ya se empezaron a escuchar justificaciones tanto de los medios como de las firmas encuestadoras. Ya comenzaron a reconocer la importancia de que los potenciales electores conozcan a fondo a cada candidato y, especialmente, sus propuestas, lo que debe ser informado ampliamente por encima de encuestas carentes de credibilidad.

Por encima del “voto útil” está el “voto convencido” que, cada vez más masivo, será capaz de combatir el poder enajenador tradicional de los medios masivos de comunicación, con la ayuda reciente de las empresas encuestadoras.