Por: Luis Bernardo Vélez
Pongámonos en su lugar: si no pudiéramos caminar, ver, escuchar o hablar, pensemos ¿cómo habitaríamos la ciudad? Seguramente no nos resultaría fácil, porque lastimosamente las ciudades en Colombia no están pensadas para todos y todas. Ni las autoridades urbanísticas ni la mayoría de los arquitectos contemplaron que hay personas con discapacidad o que en algún momento de nuestras vidas, por la edad, por enfermedad o accidente, nuestros cuerpos necesitarán más ayuda para movilizarse.
La discapacidad es más común de lo que pensamos
Sólo en Colombia de cada cien habitantes hay seis con alguna discapacidad permanente, esto corresponde a 2.632.255 personas. La Gobernación de Antioquia anota que hasta ahora en 81 municipios han encontrado 46.117 personas con discapacidad, y en Medellín, según datos proyectados al 2008, habría un total de 122.000. Dadas las condiciones de violencia y las altas tasas de accidentalidad, ésta situación es proclive a aumentar.
El mayor porcentaje de estas personas pertenecen a los niveles 1 y 2 del SISBEN, casi la mitad es analfabeta y no alcanza a estar incluida laboralmente ni una tercera parte, demostrando la vulnerabilidad social de esta población, además del alto costo social para la región y el país, si tenemos en cuenta que la mayoría se encuentra en edad productiva.
A esto se suman las condiciones culturales de no inclusión, donde la sociedad los sigue llamando y tratando como “minusválidos e incapaces”, o simplemente olvidando que habitan y conviven con nosotros. Frente a esto cabe recordar que tanto la Constitución Política como algunas leyes, entre ellas la 361 de 1997, buscan, entre otras, garantizar la accesibilidad, eliminando las barreras arquitectónicas, en transporte, educación, información y comunicación para las personas discapacitadas.
Que sea el momento para recordar que la discapacidad no es necesariamente una desventaja; son las situaciones que la rodean y sobre todo la falta de oportunidades e inclusión, lo que genera tal condición. Requerimos unir voluntades políticas, ciudadanas, familiares e institucionales para lograr transformaciones y acciones que permitan la reducción y la superación de la problemáticas que hasta hoy existen y contribuyamos a una mejor calidad de vida para esta población.































