Por: Oscar Mario Correa
La campaña presidencial de cara a la primera vuelta del próximo 31 de mayo, deja un ambiente marcado por la polarización, el enfrentamiento verbal y la degradación del debate público. En medio de una contienda con múltiples candidatos y sectores políticos, el análisis del director de ClickCracia y Sinergia Informativa de ElCanal.co, Róger Vélez Castaño, advierte sobre el peligro que representa convertir la política colombiana en un escenario de odio y destrucción moral del adversario.
Según el análisis, gran parte de la discusión pública, especialmente en redes sociales, ha quedado atrapada entre extremos ideológicos que reemplazaron las propuestas por ataques personales y las ideas por descalificaciones. El fenómeno -señala Vélez Castaño- refleja una preocupante pérdida de respeto por la inteligencia y la dignidad de los ciudadanos.
“Estamos hablando de electores que sean respetados en su inteligencia y su dignidad. La política colombiana debe ser el escenario de las ideas, con compromiso responsable con el respeto y la tolerancia y no la arena romana de la destrucción moral del adversario”, expresó.
El análisis sostiene que diversos sectores políticos, caudillos, movimientos y hasta figuras mediáticas han contribuido a alimentar una narrativa de confrontación permanente que busca transformar al electorado en una masa indignada y emocionalmente manipulada. En ese contexto, el ciudadano crítico e informado termina desplazado por la lógica del fanatismo y la reacción inmediata.
Para Vélez Castaño, el deterioro del lenguaje político ha llegado a niveles preocupantes.
“Hablan de democracia, pero afilan la lengua y envenenan las palabras para destruir a su oponente sin vergüenza alguna, porque el aplauso inconsciente de sus públicos los alienta a tal perversión de la democracia”, afirmó.
El análisis también advierte que ese ambiente de hostilidad no sólo se refleja en las plataformas digitales, sino que comienza a trasladarse a las calles y a la convivencia cotidiana. La radicalización del discurso político -agrega- termina debilitando las bases democráticas y profundizando la fractura social en el País.
En medio de la campaña, el llamado es a recuperar el debate de las ideas, la argumentación y el respeto por la diferencia. La preocupación radica en que la democracia colombiana pueda quedar atrapada en una dinámica donde el odio y la desinformación sustituyan la discusión seria sobre los problemas estructurales que enfrenta el País.
A pocos días de la jornada electoral, el análisis concluye que Colombia necesita ciudadanos conscientes, críticos e informados, capaces de resistir las manipulaciones políticas y de defender una democracia sustentada en el respeto, la tolerancia y la responsabilidad pública.




























