Cuatro días después de la operación militar estadounidense en Caracas, en la que fueron “extraídos” o “secuestrados” Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y que fue calificada por varios de los países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas  como una violación grave del Derecho Internacional y de la Carta de la ONU, se produjo la primera conversación oficial entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Estados Unidos, Donald Trump. 

Este acercamiento es importante si se tiene en cuenta la tensión que produjeron las declaraciones del presidente Trump contra el presidente Petro, calificadas por la Cancillería como ofensivas, irrespetuosas y contrarias a la dignidad del Estado colombiano.

El Presidente estadounidense dijo en rueda de prensa este lunes, 4 de enero de 2026, que le “suena bien” una operación por parte de Estados Unidos en la Colombia que -al decir del presidente Trump- “está muy enferma también”, la que “dirige un hombre enfermo, al que le gusta hacer cocaina y vendérsela a Estados Unidos”, pero “no lo va a estar haciendo mucho más tiempo”.

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El diálogo vía telefónica de Trump y Petro, durante más de una hora, incluyó explicaciones del Jefe de Estado colombiano sobre los avances de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico y su postura frente a la crisis en Venezuela.

Tras la llamada, Trump publicó en sus redes que agradeció la conversación y su tono, destacó la voluntad de Petro de explicar desacuerdos bilaterales y anunció que se están realizando arreglos para una reunión entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller colombiana, Rosa Villavicencio, en la Casa Blanca, lo cual sería un paso hacia el reencuentro institucional entre ambos países. 

Petro, por su parte, respondió públicamente mostrando disposición a dialogar “donde sea”, subrayando su disposición a conversar sobre los temas en disputa.

La conversación entre Trump y Petro es muy significativa, pues la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela no sólo generó una condena internacional sino que encendió las alertas diplomáticas en Colombia, cuyo Gobierno ha rechazado de manera enfática cualquier eventual acción similar contra su presidente Gustavo Petro o contra la soberanía nacional.

En ese mismo sentido, el encuentro telefónico desinsentiva la actitud antidemocrática de congresistas, dirigentes, líderes y seguidores de la oposición que estuvieron abogando por la intervención militar estadounidense en Colombia. De ahí que los ministros de Justicia y de Defensa Nacional hayan hecho un llamado a preservar la cohesión nacional y el respeto por la institucionalidad democrática, recordando que la defensa de la soberanía debe ejercerse exclusivamente dentro del marco de la Constitución y la Ley. Precisaron que defender la soberanía no implica promover la ilegalidad ni la desinstitucionalización, advirtiendo que cualquier conducta que incentive hostilidades contra el País o desconozca la soberanía jurisdiccional colombiana debe ser investigada por las autoridades competentes.

Por su parte, el embajador de Colombia en Washington, Daniel García-Peña, recordó que el presidente Petro fue elegido en 2022 mediante elecciones libres y transparentes y rechazó afirmaciones que lo vinculan, sin sustento judicial, con el narcotráfico. Igualmente destacó los resultados de la política antidrogas colombiana, señalando que entre agosto de 2022 y diciembre de 2025 se incautaron más de 2.500 toneladas de cocaína, con cifras récord en 2025.

El Gobierno colombiano reiteró que la cooperación bilateral en materia de seguridad continúa.