Los seres humanos tomamos muchas decisiones movidos por las emociones. Sabemos que existen las heurísticas, los sesgos cognitivos, los prejuicios, la presión social y toda una serie de mecanismos que pueden llevarnos a equivocarnos, incluso cuando creemos estar razonando.
Una de las consecuencias más preocupantes de la polarización política que sufre Colombia no es solamente la distancia cada vez mayor entre quienes piensan distinto. Lo verdaderamente grave es la ceguera intelectual que produce el fanatismo.