Llega el momento en que las actitudes de algunos periodistas son tan irrespetuosas, tan groseras, tan ofensivas, tan insidiosas, tan dañinas y tan irresponsables que ya no hay lugar a la tan “mal usada” en Colombia “solidaridad de cuerpo” entre sus colegas, especialmente de medios de comunicación capitalinos. Tampoco la Fundación para la Libertad de Prensa se atreve a entrar en defensa de ese derecho tan importante para el fortalecimiento de la democracia, porque el comportamiento del periodista es tan indefensable, que perdería su credibilidad y demostraría, como en muchos casos ha ocurrido, que su ejercicio es más de “solidaridad de cuerpo” que de justicia.

Como dice Gustavo Castro Caycedo en el artículo que origina esta introducción, “Hay que rechazar con firmeza el abuso de quienes tergiversan que, ‘como en Colombia no hay censura’, pueden convertirlo en libertad de conducta para decir y hacer irresponsablemente lo que se les ocurre, como apropiarse de la facultad propia de los jueces para condenar o absolver a su antojo a quien quieren, porque no les gustan, o porque piensan diferente, con el agravante de hacerlo a priori, sin juicio ni debido proceso. A practicar una libertad, sin responsabilidad, desorientando y desinformando a la opinión pública con un micrófono parcializado y comprometido”.

La gota rebasa la copa y la consciencia sobre lo que debe ser el periodismo serio y responsable en Colombia, lleva a reflexiones como la siguiente de Castro Caycedo sobre el director de La FM, Luis Carlos Vélez, que nos lleva a concluir con él que periodistas como Vélez no pueden ser un referente digno del periodismo en Colombia y en el mundo.

VELEZ LE CAUSA DAÑO AL PERIODISMO COLOMBIANO

Por: Gustavo Castro Caycedo.

Hoy trasciende nuevamente un ya largo debate sobre cierta clase de periodismo que genera la injusticia de satanizar al gremio por el mal comportamiento suyo. O por sus narrativas polarizadoras, politizadas y parcializadas. Ya es hora de que el señor Luis Carlos Vélez reflexione en que le está haciendo daño al periodismo colombiano, y en que lo avergüenza. Comunicadores como él, (si es que hay más), tienen una forma “tremendista” de ejercer que da una visión negativa de nuestra digna profesión. Desafortunadamente por esos comportamientos individuales califican al periodismo en general.

Hay controversia sobre quién “pecó” en la ya “tristemente célebre” entrevista de Vélez al fogoso, cuestionado y condenado expresidente ecuatoriano Rafael Correa. No es porque se trate de él, porque lo mismo aplicaría si ese mal trato se lo hubiera dado a cualquier otra persona. Como infinidad de periodistas que lo han expresado en chats y en grupos, y miles de colombianos que opinan a través de las redes sociales, sentí indignación por la malintencionada entrevista de un periodista que fue ofensivo, grosero e intimidante.

Los resultados contundentes de un oportuno sondeo de opinión realizado el 11 y 12 de enero por el periodista Juan Diego Alvira en el Canal 1, titulado: ¿Con quién está de acuerdo?; estableció que 20.232 personas, (el 51.3% del total), estuvieron con el expresidente Correa, y 19.241, o sea el 48.7%, con el periodista Vélez

Un resultado negativo de rechazo como este resulta demoledor para la imagen de un informador periodístico. Ya un 10 o un 20 por ciento sería vergonzoso si se tiene en cuenta que el mayor bien de un periodista es la credibilidad, el respeto, y la confianza de la sociedad a la que orienta.

Transcribo apenas algunos comentarios expresados en los dos chats que participamos periodistas del CPB, sobre la cuestionada entrevista y advierto que no identifico a sus autores porque no estoy autorizado para dar sus nombres. El video navega incontenible por la Web, y el debate está “sobre la mesa”.

Esto expresaron algunos colegas: “! ¡Qué torpeza! Ciertamente vergonzosa la entrevista de Vélez a Correa” … “Horrible el interrogatorio (que no entrevista), de Luis Carlos Vélez a Correa” … “Vélez llegó al punto bajo de donde salió” …” Es un mal periodismo creerse juez” …” Trató inútilmente de acorralar al entrevistado” …” Una vergüenza, periodismo de quinta categoría” …” Un buen ejemplo de mal periodismo, para docente de periodistas” … “Se espera que el periodista pregunte y contra pregunte de manera inteligente para que le contesten con sinceridad…” Ese periodista opina y es juez y parte dejando al periodismo en el suelo”.

Centenares de conceptos similares son visibles, “están vivos” ahí en las redes sociales; en columnas, y en críticas en medios alternativos de otros periodistas.

El condenado expresidente Correa expresó que “no buscó la entrevista; que La FM, (como lo hicieron muchos medios colombianos e internacionales), lo invitó. Se trataba de que opinara sobre la crisis de violencia que se vive en su país, no para que contara si quiere ser de nuevo presidente de Ecuador. Pero Vélez decidió cambiar el tema e inició con preguntas malintencionadas, cuestionándolo porque concedió muchas entrevistas sobre la crisis ecuatoriana. Pero en ninguno de los seis minutos del “reportaje” le pregunto sobre el tema convocante: “Qué sucede en Ecuador”. Vélez mismo enumeró algunos de los muchos medios que consultaron a Correa.

El periodista lo increpó: “Pero muchas veces lo hemos tratado de entrevistar, pero usted se ha negado.” Y Correa le expresó: “¿Y es que todos los días tenemos las crisis que vive Ecuador en este momento? Ahora sí se justifica intervenir para explicar lo que pasa”. Y dijo: “Me molesta cuando hay mala intención en una pregunta”. Ocho veces le dijo: “¿Quiere ser presidente de Ecuador?”, y Correa fue enfático: “No le voy a dar explicaciones al respecto”.

Es claro que en ninguno otro medio le tendieron una celada, ni lo insultaron. CNN destacó su entrevista con él sobre la crisis ecuatoriana. Claramente molesto acusó a Vélez de “acorralarlo y de no permitirle hablar”. Y anotó: “¿Cuál sería el problema si yo quiero volver a ser candidato? ¿Cuál es el terror de eso?”. Y dijo que sería presidente de Ecuador, “si le da la gana al pueblo ecuatoriano”.

“No tiene usted los cojones para responder una pregunta sencilla”

Más que nada, algunas de las expresiones irrespetuosas, groseras, ofensivas e insidiosas del entrevistador motivan esta columna, en el entendido de que ese no puede ser un referente digno del periodismo. Vélez comenzó la entrevista con este comentario: “Parece como si usted quisiera pescar en río revuelto” …Y en seis minutos le dijo: “Tiene un problema mental”… “Sea caballero” … “No sea paranoico” … “Usted es un autócrata” … “Es un pequeño dictador que quiere volver a ser dictador en Ecuador” … “Usted es un trastornado mental” … “No tiene usted los cojones para responder una pregunta sencilla” …” No sea grosero” … “Se le está preguntando con cojones” …” Solo le da la gana lo que quiere responder”; y el expresidente, dijo: “Por supuesto, es mi derecho”. Y anotó “Yo creo que usted es mal periodista.” Vélez replicó: “Y a mí me pare que usted es un mal expresidente”

Este bochornoso caso amerita un pronunciamiento de un Tribunal de Etica Periodística, propuso un expresidente del CPB. Y agrego: bien sea de este Círculo, del de la FLIP, o de otra institución similar. Que se pronuncien con su única pero valiosa fuerza: la de la sanción moral sobre una práctica periodística cargada de injurias, prepotencia, odio y violencia verbal gratuitas.

Es oportuno un análisis y discusión de esta “pieza periodística” en las facultades de Comunicación Social y de Periodismo, para aprender cosas qué no se deben repetir. Alguien escribió en la Web: “¿Dónde estudio periodismo el señor Vélez? Sus ‘profesores’ deben estar avergonzados por la “encerrona” que llaman entrevista.”

Es inocultable el trato ofensivo, grosero y provocador del periodista que trató de exasperar y obligar a su entrevistado a responder lo que no quería. En esta como en otras ocasiones ha quedado claro que Vélez se cree con licencia para ofender y hostigar a sus invitados y que practica el sofisma de la palabra.

Los periodistas debemos defender con decisión la imagen de nuestro gremio para buscar que los malos periodistas no la enloden. Que no tergiversen la libertad de prensa, de información o de opinión, y proteger el prestigio del periodismo.

Hay que rechazar con firmeza el abuso de quienes tergiversan que, “como en Colombia no hay censura”, pueden convertirlo en libertad de conducta para decir y hacer irresponsablemente lo que se les ocurre, como apropiarse de la facultad propia de los jueces para condenar o absolver a su antojo a quien quieren, porque no les gustan, o porque piensan diferente, con el agravante de hacerlo a priori, sin juicio ni debido proceso. A practicar una libertad, sin responsabilidad, desorientando y desinformando a la opinión pública con un micrófono parcializado y comprometido.

Ni hay punto de comparación entre la entrevista que nos ocupa, con la contundencia argumental, independiente y directa de, (por ejemplo), Jorge Ramos o Patricia Janiot entrevistando al mismo Correa, a Álvaro Uribe y a otros presidentes y personajes internacionales. Tampoco con las certeras, agudas y documentadas entrevistas (“con franco debate incluido”), de Yamid Amat a Petro, Santos, Samper; a ministros, a líderes políticos, a congresistas, y a muchos de “los grandes”. Ni con las ágiles, inteligentes y respetuosas entrevistas, (pero “sin pelos en la lengua”), de Camila Zuluaga, Claudia Palacios, Gustavo Gómez Córdoba, Juan Roberto Vargas, Carlos Ruiz, Juan Lozano, Ricardo Ospina. Y de José Manuel Acevedo, (también de RCN), quien ha entrevistado tres veces, (firme, pero con respeto), a Gustavo Petro, a José Félix Lafaurie, al General Salamanca, a ministros y a varios personajes controvertidos. Vélez y Acevedo son dos versiones periodísticas muy distantes en un mismo grupo informativo. Los periodistas nombrados antes y muchos más brillan por su profesionalismo y no por ejercer un periodismo tendencioso, brabucón y prepotente.

La excelencia Implica prestigió profesional y credibilidad

La excelencia de un periodista no es simple asunto de auto promoción de imagen; implica un prestigio profesional ganado dignamente con su independencia, imparcialidad, respeto por la profesión y con sus Interlocutores. Por su educación y la contundencia de sus argumentos; por su equidad y temperancia, pero sobre todo por la carencia de intereses limitados, de pasiones personales y sin tratar de ganar notoriedad “sobre vacío”.

Me pareció impreciso el título de un video de Youtube: “Correa V/S RCN” en el que se dice: “El periodista Luis Carlos Vélez de La FM trató de acorralar al expresidente Rafael Correa sobre la crisis que vive su país, con una pregunta capciosa de entrada: “Parece como si usted quisiera pescar en río revuelto”; por el hecho de que a Correa lo entrevistaron de muchos medios. RCN no tiene nada contra Correa y este nada contra RCN; sus diferencias son entrevistado a periodista.”

Como resultado de este desencuentro, es claro que a nuestro gremio y al país le preocupa muchos más el comportamiento ciertamente equivocado de un periodista colombiano, que la reacción indignada de un político extranjero mal tratado, que así sea controvertido no pierde su derecho a ser respetado y bien tratado. Así como lo merecen tantos colombianos que caen a veces en manos de unos pocos periodistas a quienes en lugar de respeto les tienen miedo.