Por: Jaime Jaramillo Panesso

La majestad del Estado no es lo mismo que el Estado de su Majestad. Dentro de nuestras fronteras y sobre las olas de nuestro mar territorial (el del Pacífico, porque en el mar Caribe nos quedamos en la orilla arenosa, gracias a Nicaragua) el Presidente de la República es Juan Manuel Santos, quien desde agosto de 2012 inició diálogos de paz con las Farc mediante un Acuerdo General para la terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. El Estado colombiano dio a las Farc el estatus de interlocutor válido en igualdad de condiciones. De  ahí se desprende el reclamo de la Delegación de la guerrilla que se encuentra en La Habana, con el título “No más trampas jurídicas contra la paz”, reclamo razonable que contiene las siguientes afirmaciones e informaciones:

 

1. Desde el principio hemos entendido que nos encontramos en pie de igualdad frente al Acuerdo General. Por lo tanto ninguna de las partes puede abrogarse derechos exclusivos para definir unilateralmente temas que no se han abordado en la mesa, mucho menos tomarse atribuciones que de manera inconsulta conduzcan a la aplicación de políticas o fórmulas jurídicas que las conviertan en juez y parte.

 

2. Se han evacuado parcialmente los puntos 1,2 y 4 de la agenda, aplazando la revisión de importantes materias de cada uno de ellos que serán analizados próximamente. Y el punto 5 sobre víctimas apenas comienza. Los puntos 3 y 6, Fin del Conflicto e Implementación, verificación y refrendación, no se han atendido, ni revisado ni evacuado. A la fecha (12 de agosto 2014) nada ha sido acordado en firme por no haberse llegado todavía a la firma de la paz.

 

3. Por eso denunciamos, dicen las Farc, expedientes extraños a la Mesa de Diálogo que no han sido considerados ni aprobados en esta instancia como el Marco Jurídico par La paz y la justicia transicional, la sentencia C579 de 2013 y el fallo anunciado el 8 de este mes, ambos de la Corte Constitucional, este último sobre la participación política de los combatientes, y el proyecto de referendo en manos de la misma Corte para definir su constitucionalidad. Estas iniciativas unilaterales atropellan la buena marcha de los diálogos y nos ponen en alerta. Ni una sola idea ni una sola letra ha sido objeto de aprobación al respecto. El Acuerdo es la única carta de navegación para garantizar la reconciliación definitiva.

 

4. Igualmente la presunta ley estatutaria que ordena el remiendo constitucional, mimetiza la responsabilidad del Estado y pone como destinatarios únicos a los grupos armados. La Corte Constitucional parte de una construcción teórica nunca comprobada y delinea ficciones jurídicas que le sirven para modular sus pronunciamientos. Por arte de magia unos magistrados pretenden, por la vía de macro procesos, agrupar graves violaciones de derechos para serles imputados a los máximos responsables por aquello de su rol esencial. Quienes buscamos la paz desde nuestra razón de vida, tras hacer uso del derecho de rebelión, quieren que demos luz verde a la ciencia de derecho como ficción para ventaja de una de las partes.

 

5. Estos actos jurídicos no obedecen a los compromisos del Acuerdo General, no han sido consensuados. Desconocemos el Acto Legislativo 01 de 2012. Ese acto no existe porque los temas que pretende definir y reglar nunca han sido objeto de estudio en la mesa de diálogo. De todas maneras las conversaciones se dan bajo el principio de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

 

Las Farc-Ep, en este comunicado, han destapado  las cartas que se están jugando en La Habana. Son coherentes con el Acuerdo General convenido con el Presidente Santos. Su reclamo razonable parte de sus intereses políticos y de su inteligente manera de llevar la iniciativa. Lo expuesto es una radiografía que nos permite ver, a los ciudadanos de tierra firme continental, que de La Habana no hay nada, pero lo que se dice nada concreto, pues los puntos sobre lo que se supone ya hay acuerdos, faltan revisarlos y ampliarlos. Y los demás están por debatirse. Y aquí entretenidos con las providencias de la Corte y con las manifestaciones de estar preparando el posconflicto por la Fuerza  Pública, los industriales y el gabinete ministerial. Ensillando sin traer las bestias. Y para que no queden dudas, Rodrigo Londoño, el comandante Timo, dijo que por ahora no habrá término fijo para llegar al acuerdo final.

 

La majestad del Estado no puede feriarse por el ensueño de ser el Premio Nobel, a costillas de nuestra incertidumbre y nuestros impuestos. El que con putas se acuesta, la rasquiña lo despierta.