Por: Eugenio Prieto Soto

¿Cuánto nos cuesta como sociedad que los gobernantes de Medellín y Antioquia no trabajen en un norte conjunto? Han pasado los tiempos de los acuerdos políticos basados en burocracia y clientela, en reparticiones de “puestos y contratos”. En la actualidad se imponen los acuerdos programáticos como la “Alianza Medellín-Antioquia –AMA-”, realizada por los candidatos únicos del Partido Liberal a la Alcaldía de Medellín, Aníbal Gaviria Correa y del partido Verde a la Gobernación de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama.

 

Acuerdo histórico que los compromete como futuros gobernantes, a trabajar articulada y armónicamente por el desarrollo con equidad en el territorio antioqueño. Estoy seguro que además del reconocimiento a su programa y exitosa trayectoria individual, está Alianza, que refleja el modelo político que ambos candidatos representan, se constituye en una de las más importantes propuestas de análisis y de criterio de un amplio sector ciudadano, que confiará en ella y en ellos y la valorará por incluyente, abierta y participativa, aportando decididamente en su construcción, ejecución y control social.

Con respeto y confianza por estos excelsos líderes y por lo que esta alianza significa para el presente y futuro de nuestro territorio, la promuevo, acompaño y trabajo por cristalizarla en las urnas el próximo 30 de octubre y como una realidad política de gobierno para Medellín y Antioquia a partir del 1 de enero del próximo año.

No ha existido un momento más oportuno para presentar una propuesta conjunta sobre mejoramiento de calidad de vida, equidad y desarrollo regional para Medellín y Antioquia que el presente, pues las reformas legislativas contenidas en las Leyes 1341, sobre TIC, 1450 sobre servicios como energía social, agua potable y saneamiento básico y 1454 sobre ordenamiento territorial y relaciones interinstitucionales entre autoridades locales, permiten que se ofrezca a los ciudadanos propuestas conjuntas para la mejor utilización de los recursos del Estado, en el desarrollo equitativo de las regiones.

Debemos fortalecer la línea de desarrollo regional de Medellín, reorientar a Empresas Públicas y Une, para que jueguen un papel esencial en el desarrollo regional equitativo e integral en el departamento, es de esperar que participen activamente en el desarrollo de las políticas públicas que podrán en marcha nuestros nuevos gobernantes a partir del 1º de enero de 2012.

Uno de esos temas de alta importancia, hace referencia a la ejecución de los recursos que con base en las Leyes 1151, 1176 y 1450, deben ser destinados por la Nación, el departamento y los municipios a la prestación de los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo y gestionados bajo el liderazgo de los departamentos -Decreto 3200 de 2008-.

Sería una pena y un error histórico imperdonable que teniendo el desarrollo institucional y la capacidad técnica de las EPM, éstas no se pusieran al servicio del desarrollo del departamento, claro está, preservando la autonomía tanto del departamento, como la de los municipios en los cuales se ejecuten las obras. Propongo que defendiendo estos principios e impulsando la ingeniería y el emprendimiento regional, EPM asuma la gerencia técnica -asesora- y aún mejor, la calidad de gestor del Plan Departamental de Agua y Saneamiento Básico.

Aprovechemos al máximo los conocimientos y capacidades de EPM y mantengamos en las regiones la capacidad de decidir sobre la asignación de los recursos propios y el fortalecimiento de las empresas locales y regionales, esenciales para el desarrollo local. La Alianza debe ser explícita en el sentido de que EPM será el gerente o el gestor del PDA en Antioquia y que los recursos que el departamento recibe del Sistema General de Participación -Ley 1176-, serán entregados a EPM para ser gerenciados con la mayor pulcritud y en provecho real de los habitantes del departamento.