La irrupción de Erling Haaland como una de las principales figuras del fútbol mundial ha despertado admiración por su capacidad goleadora, pero también por una imagen pública asociada a la disciplina, la sencillez y el respeto. Sin embargo, detrás de ese fenómeno surge una pregunta de fondo: ¿hasta dónde los medios de comunicación construyen los referentes deportivos y qué otras historias quedan relegadas?

Ese fue uno de los ejes del análisis desarrollado en ClickCracia, donde el profesor e investigador Mauricio Albeiro Montoya invitó a observar el Mundial desde una perspectiva más amplia que los resultados deportivos.

Para Montoya, Haaland representa valores que pueden convertirse en ejemplo para niños y jóvenes, especialmente por su disciplina y compromiso profesional. No obstante, advirtió que la creación de figuras mediáticas también puede ocultar otras historias de gran relevancia social y humana.

Durante el análisis se recordó que, mientras la atención mundial se concentró en la selección de Noruega y en la figura de Haaland, también ocurrieron hechos relacionados con decisiones de la FIFA, episodios de xenofobia y situaciones que afectaron a diferentes selecciones, las cuales recibieron menor impacto mediático.

La conversación también abordó el caso del delantero francés Kylian Mbappé, resaltando su postura pública contra la promoción de las apuestas deportivas utilizando su imagen, así como las acciones sociales de futbolistas como Sadio Mané, quien ha destinado parte de su patrimonio a proyectos educativos y de infraestructura en Senegal.

Otro de los puntos destacados fue la necesidad de aprender del modelo noruego más allá del fútbol. Para el investigador, el verdadero valor no está únicamente en la popularidad de la selección escandinava o en la figura de Haaland, sino en aspectos como la educación, la disciplina, la reducción de la desigualdad y la formación ciudadana que caracterizan a ese país.

El análisis también permitió desmontar algunos mitos sobre la cultura vikinga y destacar cómo el Mundial puede convertirse en una oportunidad para conocer la historia, la cultura y los modelos sociales de las naciones participantes, más allá del espectáculo deportivo.

En ese contexto, ClickCracia planteó que el fútbol continúa siendo un escenario donde convergen el deporte, la cultura, la política, la economía y la comunicación, elementos que influyen en la construcción de referentes para millones de personas.

Más que exaltar a una figura deportiva, el análisis concluyó que el verdadero desafío consiste en identificar aquellos valores que pueden aportar a la sociedad y promover una reflexión crítica sobre el papel de los medios, las instituciones y los propios deportistas en la formación de nuevas generaciones.