Por: Alfaro García
En el año 2008 evidenciamos la crisis financiera de los Estados Unidos, desatada por el crédito, la crisis hipotecaria, la quiebra de grandes entidades de la banca y el sector valor, además de la gran corrupción de las calificadoras de riesgo a la hora de certificar capacidad de endeudamiento y de inversión de las empresas financieras, cuando realidad no la tenían.
Posteriormente, la crisis se trasladó a la zona Euro, con los mercados financieros en Grecia, Portugal, España e Irlanda, alimentada por los niveles de endeudamiento público y el bajo nivel de inversión, provocando desempleo y propuestas de reforma al sistema de pensiones y ajustes al gasto público.
Recientemente, los Estados Unidos mostraron su debilidad económica por el alto nivel de endeudamiento público y la descalificación triple A, lo cual ha provocado que el Dólar Americano pierda credibilidad en los mercados internacionales y la confianza de inversión.
No podemos desconocer que la crisis financiera y económica de los Estados Unidos y de la Unión Europea, afecta a América Latina, con lo cual se pueden alterar los niveles de la balanza corriente, las reservas internacionales, la dificultad para acceder a crédito externo, la revaluación de las monedas frente al Dólar y el Euro, lo cual afecta la competitividad del sector exportador, con lo cual podría tener grandes externalidades negativas en la economía latinoamericana.
La semana pasada, el Banco de la Republica señaló que se había sufrido pérdidas en las reservas internacionales, en aproximadamente 364 mil millones de pesos, una suma considerable que podría resolver el problema de la financiación de la educación superior pública.
También preocupa la posible crisis del sector exportador colombiano debido a la revaluación del peso frente al Dólar y el Euro; y si, además, disminuye el consumo de nuestros productos en Estados Unidos y Europa, está comprobado el efecto negativo en el empleo de nuestro país.
Sin embargo, las medidas macroeconómicas del Ministerio de Hacienda y el Banco de la Republica, son más voluntad que acción, porque el sistema económico y financiero internacional está interrelacionado uno a otro, y una tensión de los grandes capitales afecta las economías en desarrollo como la nuestra; así que el rescate de la economía internacional deberá ser un gran reto de los Estados Unidos y la Unión Europea.
Por eso debemos solicitarles lo que en la década de los años 80s y 90s del siglo XX, se hizo con las reformas económicas, llamadas por algunos “neoliberales”, y por otros, de ajuste económico. Esto fue lo que hicieron lo que hicieron los países de América Latina y, en especial, Colombia:
– Disciplina y austeridad fiscal
– Disminución del gasto público
– Pago de la deuda externa
Además, ejercieron un control y regulación de los mercados de capitales en cada una de sus economías para prevenir recesiones.