Ramón Elejalde
No ha podido ser más desafortunado el trámite inicial del referendo de iniciativa popular que busca reformar la Constitución con el fin de posibilitar la reelección del presidente Uribe por segunda ocasión. Así hay que llamarlo porque es una norma con nombre propio.
El primer traspié del infortunado referendo es el de su redacción. El texto de la iniciativa posibilita la reelección para el 2014, pero Luis Guillermo Giraldo, tambor mayor del referendo reeleccionista, y del presidente Uribe, asegura que la intención es para el 2010. Esto ha llevado a que Giraldo, que ha reconocido el error, le pida al Congreso que cambia le redacción del texto. La Real Academia Española ha dicho que la propuesta de modificación es sustancial, cabe entonces preguntar: ¿Es posible hacerle modificaciones sustanciales a la iniciativa popular?, ¿puede el Congreso modificar en etapas posteriores lo que ha negado en la Comisión Primera? Esto implica que si se realizan las modificaciones que pretende Giraldo, sobre el proyecto recaerían, además, cuestionamientos sobre su constitucionalidad, independiente del criterio que tengo sobre el tema, que no es del caso.
La segunda falencia del citado proyecto radica en el apoyo que le brindó la firma de transporte Transval, filial de Provitec, que a su vez es propiedad de David Murcia Guzmán. Transval fue sancionada recientemente con la pérdida de su personería jurídica y es la empresa que sirvió de transportadora de los dineros captados por la pirámide DMG y que en la práctica fue el “banco” donde se guardaron las sumas astronómicas captadas ilegalmente, es decir, ayudó a estafar a miles de colombianos. Ésta es una de las aportantes en especie, ¡y de qué manera!, al embeleco reeleccionista del doctor Uribe Vélez. Para explicar este raro apoyo, el gerente de Transval ha dicho que al propósito reeleccionista se sumó esta empresa de transportes de valores por petición de un socio. ¿Quién es el socio de Trasval amigo de la reelección? ¿Cuál de los promotores de la reelección fue el contacto con él? ¿Qué tan poderoso es? No hay claridad sobre el episodio y en vez de ocultar detalles, los organizadores del referendo deberían estar haciendo claridad sobre las cosas para no generar más dudas, propiciar más especulaciones e impedir las creaciones populares que son a veces más dañinas que la misma realidad de los hechos.
A todo lo anterior se suma la falta de claridad en la recaudación de los fondos que requirió el Comité Promotor de la Reelección para recoger las firmas. El mismo Consejo Nacional Electoral ha dicho que las cuentas no son claras. No ha sido posible que nos digan de dónde sacaron 2.046 millones de pesos y en qué forma se los gastaron. Esta suma supera de lejos los topes legales, que había fijado por Resolución 067 de enero 30 de 2008 el Consejo Nacional Electoral en la suma de 334 millones de pesos. No conocemos los donantes y si estos son personas naturales o jurídicas. Obvio, fuera de la donación en especie de DMG y que quedó establecida por conducta concluyente y que según parece no aparece cuantificada en la relación de cuentas rendidas, lo que también viola la ley. Pero además nadie ha querido señalar con claridad quiénes financiaron esa campaña. Giraldo se ha limitado a responder que “están ahí, el crédito lo dio Colombia Primero, y luego los gastos también”.
Germán Navas Talero, representante a la Cámara, afirmó que en un listado de donantes figuraban ocho cédulas que no correspondían a los nombres. No creo que este sea un episodio ejemplarizante para un País que viene haciendo del atajo, la conducta permanente de sus dirigentes.
Notícula. La proliferación de pirámides en toda Colombia y sus nefastas consecuencias, fue producto de la irresponsabilidad tanto del Gobierno, como de la Fiscalía, que ahora nos viene, esta última, con pruebas contundentes que antes no fueron tenidas en cuenta. Arrojarle las culpas a un gobernador o al portero de la Casa de Nari es creernos tontos al resto de colombianos, a los que no caímos en el cuento de las pirámides.