Cada quien va a votar por el suyo o la suya en las próximas elecciones presidenciales del 31 de mayo. ¡Eso no tiene vuelta de hoja! Pero me voy a tomar el atrevimiento de tocar la puerta de su conciencia, para que deje asomar el criterio y la inteligencia, deje durmiendo por un rato la emoción y el afecto, y termine convencido de su decisión o, quizá, hasta decida cambiarla.

¿Su candidato (a) es un (a) líder (esa) que realmente merece ser elegido (a) para gobernar a Colombia? 

Y cómo saber, con certeza, si lo es o no lo es… Atención a estas características: 

  1. Integridad ética

¿Tiene su candidato o candidata integridad ética? O sea, ¿no es de los (as) que acomodan sus principios según la conveniencia electoral?

  1. Capacidad de unir sin destruir

Un (a) líder (esa) democrático (a) no gobierna alimentando odios, resentimientos ni venganzas políticas. Puede tener contradictores, pero no convierte al País en una arena de sacrificios en la que “enemigos irreconciliables” hacen todo por dejar la sangre del otro regada en esa arena.

  1. Visión de Estado y no sólo de campaña

¿Tiene visión de estadista? Es decir, su candidato o candidata debe pensar más allá de las próximas elecciones, con decisiones a largo plazo, sin improvisar ni administrar las emociones del momento.

  1. Respeto por la verdad

¿Respeta la verdad o manipula deliberadamente la información y convierte la mentira en estrategia política? La honestidad intelectual es una forma de respeto al ciudadano.

  1. Capacidad de escuchar

¿Sabe escuchar, sin soberbia, a expertos, sectores sociales, opositores y a ciudadanos del común? el (a) buen (a) líder (esa) no cree que gobernar sea imponer. La soberbia, la prepotencia y la falta de humildad y de humanidad suelen ser enemigos de los buenos gobiernos.

  1. Ejemplo personal

¿Tiene autoridad moral? Porque un (a) líder (esa) que habla de respeto, tolerancia, disciplina, compromiso, responsabilidad y solidaridad, debe reflejar esos valores en su propia vida privada y, por supuesto, pública.

  1. Responsabilidad con el poder

¿Su candidato (a) es responsable con el poder? Porque debe entender que el poder no es un instrumento de persecución, ni de dominio, sino de administración temporal de la confianza y la felicidad de millones de colombianos.

  1. Competencia y preparación

¿Tiene criterio, conocimiento, capacidad de decisión y comprensión profunda del país que pretende dirigir? Porque “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”, y lo que los colombianos queremos y nos merecemos es un gobernante idóneo con conocimiento, experiencia y experticia para pavimentar puentes hacia el “cielo” de las satisfacciones de nuestras necesidades y soluciones de nuestros problemas.

  1. Respeto por la democracia

¿Su candidato (a) acepta controles, críticas, valora la libertad de prensa y es consecuente con la separación de poderes? Además, ese (a) por el (a) que usted va a votar, ¿se aguanta y fortalece una ciudadanía libre, veedora y crítica? Porque si no, usted está apoyando a un caudillo que sólo ve en usted a un seguidor obediente y emocionalmente subordinado. No le conoce la cara, usted es para él o ella una cosa amontonada en el corral de la “Estupidez Colectiva”.

Un (a) verdadero (a) líder (esa) no necesita que usted deje de pensar para que lo (a) apoye. Cuando un político exige fe ciega, idolatría o lealtad absoluta, deja de ser un líder democrático y comienza a parecerse a un caudillo. La democracia no necesita devotos políticos o “idiotas útiles”, sino ciudadanos conscientes, con criterio y convencidos de votar por quien demuestre suficiente carácter ético, equilibrio emocional, capacidad intelectual y sentido democrático como para gobernar, incluso, a quienes no votaron por él.

Cada quien va a votar por el suyo o la suya, pero ojalá acepte la guía de la razón y el criterio, para que no lo engañe el fanatismo colectivo.