Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda ya tienen casi todo el electorado que podían conquistar. Así que la elección del 21 de junio probablemente se definirá en tres bolsas de votos: Sergio Fajardo, Paloma Valencia y Claudia López.

Para Iván Cepeda, ¿es suficiente que el Petrismo conserve una base sólida, disciplinada y movilizada para superar a Abelardo de la Espriella en segunda vuelta?

Y para Abelardo, si durante toda la campaña construyó su narrativa contra los partidos tradicionales, criticó a las maquinarias, rechazó acuerdos políticos y se presentó como una candidatura independiente, ¿aceptará ahora sectores del uribismo, de los Partidos políticos tradicionales, de líderes regionales y de votantes de centro? ¿Hará alianzas formales o intentará conquistar esos votos sin negociar con las estructuras partidistas?

Sergio Fajardo representa un millón de votos, muy importantes para definir la segunda vuelta. Dijo que cualquier decisión que tomen él y sus seguidores se hará pensando en Colombia, no en odios ni en miedos. Pero recordó los principios que siempre ha defendido: “no al machismo, no a la homofobia, no a la corrupción, no a los ataques a la prensa“, lo que debe preocupar a la campaña de Abelardo. Por su lado, Cepeda manifestó que el millón de votos de Fajardo es un millón de colombianos decentes y que va a ganarse su confianza con hechos y no con palabras.

Paloma Valencia ya abdicó en favor de Abelardo. ¿Esto le implica reconocer que quien derrotó a su “papá” y con él al uribismo, es ahora el líder de la derecha colombiana?

Claudia López dijo que va a ir a las urnas el 21 de junio. “No tenga dudas, voy a tomar una decisión. Tengo claro que aquí hay una opción peligrosa para Colombia y no voy a cambiar de opinión. Pero no quiere decir que la otra opción sea una buena alternativa”. Aseguró que Iván Cepeda es un hombre decente, “pero no te pueden hacer la campaña eternamente, llegó la hora de asumir el liderazgo, tu propia campaña, de poner la cara, de debatir, de defender tus tesis, de demostrar si estás o no dispuesto a liderar un proceso que enmiende los errores del petrismo”, manifestó.

La elección de hoy no dejó un ganador definitivo, pero sí dejó tres derrotados claros: las encuestas, el centro político y el uribismo tradicional. Porque la Presidencia de Colombia se definirá entre un heredero del petrismo y un outsider que logró capturar buena parte del voto de derecha.