
El debate sobre la Paz Total del Gobierno del presidente Gustavo Petro se reaviva con el Proyecto de Ley 002 de 2025, presentado por el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, como una salida jurídica para el sometimiento de organizaciones al margen de la ley y la consolidación del orden público. Sin embargo, voces expertas han señalado que la iniciativa, además de haberse radicado tarde, adolece de errores de concepción y aplicación.
Uno de esos análisis es el de Juan Guillermo Sepúlveda Arroyave, reconocido por la OEA como Generador de Confianza en América Latina y Creador de Metodologías de Justicia Restaurativa.
En su ponencia presentada en la “Audiencia Pública sobre el Proyecto de Ley para la Consolidación de la Paz Total”, realizada en Medellín este jueves, 28 de agosto de 2025, Sepúlveda advirtió que el Proyecto fue presentado “mal y tarde”.
Mal -explicó- porque confunde realidades distintas —equiparando a disidencias de las FARC o al Clan del Golfo con estructuras urbanas como las bandas de Medellín—; porque otorga beneficios que la ciudadanía rechaza; y porque se ha fallado en darle un lugar central a las víctimas.
Tarde -agregó- porque a un año de finalizar el actual gobierno no hay mayorías en el Congreso que aseguren su aprobación y porque existen otros proyectos con impacto social más inmediato.
El también Exprocurador Regional de Antioquia invitó a mirar hacia Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá como un escenario con dinámicas propias, diferentes al conflicto armado tradicional.
Precisó que en Medellín no hay enfrentamientos armados, secuestros de militares ni ataques terroristas. Pero sí existen fenómenos criminales urbanos, como las estructuras que controlan economías ilegales, con sofisticación en el uso de tecnologías con fines criminales, reclutamiento de menores, desplazamientos interbarriales, microtráfico, extorsión, barrios ilegales controlados por cabecillas y hasta producción de drogas.
No obstante -enfatizó Juan Guillermo Sepúlveda- en Medellín también hay fortalezas como la cultura del diálogo y de la palabra; experiencias de pactos de convivencia desde los años 90; la resiliencia ciudadana que ha permitido reducir los homicidios y la emergencia de una cultura de paz urbana que podría servir de modelo para el País.
“Sea cual fuese la suerte del proyecto de ley en el Congreso, ´nadie nos quita lo bailado´. Debemos seguir trabajando sobre lo que la Ciudad ha construido en el tema de paz desde la década de los 80, con el M-19, el Quintín Lame, la Corriente de Renovación Socialista -CRS-, el Ejército Popular de Liberación -EPL-, el proceso
con las Milicias Populares y los Pactos de Convivencia, lo que nos enseñó, como mínimo, saber lo que no se debe volver hacer en un proceso de paz, y aprovechar que por fin a lo urbano, el gobierno del presidente Petro les dio esta gran oportunidad”, expresó Sepúlveda.
Dejó planteadas tareas para la paz urbana:
• Creación de comunidades incluyentes, fortaleciendo una cultura restaurativa basada en el diálogo, la empatía y la reparación.
• Acudir a la Justicia restaurativa, apoyando la reciente creación de la Unidad Nacional de Justicia Restaurativa en la Fiscalía, para llevar allí los conflictos y evitar que se conviertan en delito.
• Promover cárceles reparadoras, que propicien los encuentros restaurativos entre víctimas y ofensores, que lleven a superar las venganzas y los miedos, evitando la reincidencia criminal.
El generador de Confianza en América Latina, Juan Guillermo Sepúlveda, concluye que más allá de lo que ocurra en el Congreso con el Proyecto de Ley “Por medio del cual se establece un tratamiento penal diferenciado para el desmantelamiento y sometimiento de organizaciones al margen de la ley, y reglas para la consolidación de la paz total, el orden público y la seguridad ciudadana”, Medellín ya ha recorrido un camino. Desde los pactos de convivencia y no agresión de los años 80 y 90, pasando por los procesos con las milicias populares, hasta los recientes espacios socio jurídicos en la cárcel de Itagüí, la Ciudad y su área metropolitana han acumulado aprendizajes que permiten no repetir errores y consolidar un modelo de Paz Urbana.
Podría concluirse, parafraseando apartes de la ponencia de Juan Guillermo Sepúlveda en la “Audiencia Pública sobre el Proyecto de Ley para la Consolidación de la Paz Total”, sea cual fuese la suerte del proyecto 002 de 2025, “nadie nos quita lo bailado”. Medellín puede convertirse en el modelo de la Paz Total, si la Paz Urbana se asume con seriedad, sin politiquería y sin ingenuidad. “Sin exclusión ninguna: gobierno nacional, regional y local; víctimas, comunidades y ofensores; con el acompañamiento de entidades internacionales y gobiernos extranjeros”.