¡PLOP, CANNABIS!

Por: Francisco Galvis R.

He tenido la fortuna de vivir en varias localidades, una más grande que Medellín, las demás menores y, conociendo gran parte de este país, siempre llegó a la conclusión que en Antioquia y Medellín está lo mejor de lo mejor de Colombia, hasta el punto que sobra hasta para la exportación. Dígalo si no Bogotá donde abundan los “bogoteños” provenientes de las pastoriles y fecundas breñas antioqueñas.

Pero sospecho que hay personas aquí de significancia y figuración que parecieran no creer en los talentos que brotan a manantiales en estos dominios y prueba de ello fueron las importaciones a granel que hizo en su alcaldía Sergio Fajardo Valderrama de empleados y contratistas reclutados afuera, especialmente en la capital de la República. El edificio de la municipalidad llegó a semejarse a algo parecido a la invasión de los moros. El “alá déjate ver para que almorcemos” compitió duro con el “hola cómo te va”.

 

Fueron cuatro años, los de Fajardo Valderrama, en que hubo un desplazamiento masivo y forzado de los raizales del servicio público municipal, una especie de crimen de lesa municipalidad. Quién no crea, bastaría con que accediera a la oficina de talento humano y efectúe las verificaciones correspondientes o que haga las convenientes preguntas a los servidores de entonces del municipio.

Otro tanto ocurrió en las gobernaciones de los doctores Gaviria quienes, avasallados por la señora Pinto, esa especie de Atila, introdujeron a porrillo y con manifiesta urgencia a la gobernación de Antioquia personal santandereano de asalariados y empresarios, llegando al extremo de tener como titular de una secretaría a una dama de por allá venida a marchas forzadas.

Obras son amores y lo que aquello demuestra es que, ni Fajardo, ni Gaviria, creen en los nuestros que, con esmero y las más de las veces con sacrificios notables, han accedido a la formación en competencias para el servicio público.

Estas conductas extraviadas podrían repetirse en el improbable caso que los electores de Antioquia y Medellín tengan la mala ocurrencia y cometan la diablura de ungir a Fajardo como gobernador de Antioquia y a Gaviria como alcalde de Medellín. Por esos sus malos frutos ya son conocidos y, al contrario y la verdad sea dicha, nadie podrá señalar de esas prácticas inicuas a los restantes candidatos.

Hay que creer en los nuestros, hay que votar por los que creen en los nuestros. Para mi caso el gobernador deberá ser Álvaro Vásquez Osorio y el alcalde de Medellín Luis Pérez Gutiérrez.

Tiro al aire: roguemos a los santos y a las santas que en el cielo están, que nos libren de otros desplazamientos forzosos en la gobernación y en la alcaldía, a manos de personal exótico llegado a las volandas.