Por: Octavio Santana Suárez
Calvino afirmaba que constituye “lo que los hombres maquinan o inventan sobre sí mismos cuando quieren ser sabios por medio de sus propios sentidos”: en el más sublime ejercicio de la inteligencia, innumerables manos levantaron templos y conjuraron mejor los desasosiegos del espíritu durante la travesía que va del asombro general hasta una ansiada perfección. ¿Por qué poner caras raras porque tiren de la lógica?, los que apuestan al poker y al bridge usan iguales cartas, ¿el cartógrafo no practica la trigonometría?, ¿el comerciante no utiliza la contabilidad? Aunque Marco Aurelio diga que la filosofía impone un retiro del alma la introspección, ningún filósofo llega jamás a profeta por su profunda dependencia la Biblia dirige con credo a sus creyentes; no, no nos vendamos por más de lo que servimos, nada funcionaría de no concretar el precio legítimo; recordemos de Epicteto la grandeza del príncipe esclavo que renuncia a las vanaglorias terrenales y gana mayor felicidad para sus hermanos de raza.
¿Qué encontramos en el pretérito de la filosofía?, gentes solidarizadas por un examen común que conversan de sus destinos, diálogo que incita a los interlocutores a elegir su senda: un manantial constante de enseñanza y de conducta, nunca errores marchitos. Conserva el predicamento de reina de las ciencias, no una ciencia, ya que medimos el valor de una doctrina por su capacidad referencial y no tanto por el quantum de verdad objetiva que encierre. Platón mantenía que “una vida sin investigación no es digna de ser vivida por el hombre”, y Hume que el único modo de llevarla adelante pasa por encaminar los pasos hacia su centro, ¿la naturaleza humana no descubre a los más versados la ley natural? Los griegos demostraron que implica una exploración en libertad que delimita y justifica la médula espinal del problema, los términos, el punto de arranque, la meta y el método de trabajo; ¿queda meridianamente claro que la búsqueda excluye la posesión y que la posesión excluye la búsqueda?, ¿qué transmite?, rectificar, recapacitar en cualidades que no suponen aumento de cantidad, ¿un argumento convincente?, aquel cuyos fundamentos florecen en fuentes inatacables: Ockham destacaba que confiere al individuo tal nobleza que le puede convertir en acreedor de la eternidad. En opinión de Heidegger filosofía coincide con poesía en la demanda incansable de nuevos significados y de nuevos vocablos con significados; la filosofía ¿teoría de la poesía?, ¿poesía más filosofía suma religión?, ¿no asimila Spinoza la mente finita de la criatura mortal con una parte del entendimiento infinito de Dios?
¿A qué viene desenterrar raíces hurgando en la filosofía si en su segundo grado lograría lo de que ‘el silencio habla y las palabras callan’?, ¿al disfrutar de un cuadro, nos preguntamos por principio alguno? Cattaneo pondera mucho más la duda de un filósofo que el dogma de un fraile; entonces, ¿de qué vale esperar a que terceros resuelvan?, no pretendamos aprender a nadar lejos del agua; por culpa de semejante tantalismo académico, ¿estaríamos obligados a estar pendientes de una última noticia?, ¿y de la hora del correo?, ¿acaso la producción del raciocinio y de su contenido no avanzan a la vez que crece el coraje en sincronía con los tiempos?, las cuerdas aprietan en los nudos gordianos de las ideas preconcebidas. ¿Desde cuándo filosofan los filósofos?, Croce indica que “filosofía e historia no son dos formas, sino una sola, y no se condicionan recíprocamente, sino que se identifican… Ni la historia precede a la filosofía, ni la filosofía a la historia: tanto una como otra nacen de un solo parto”; la célebre manzana trajo bastantes calamidades el pecado de Adán y Eva y la discordia de Troya y un éxito el de Newton con la gravitación, ¿aprovecharán los siglos tamaña lección de enredos y engañarán a nuestros más venerados maestros?, ¿la demasiada responsabilidad no amarga el dulce de una fruta?, nadie consiguió sorprender a un dios menor que jugara siempre con la coartada de jugar fuera de juego.
¿El mérito por excelencia de toda filosofía?
El testimonio, la reconstrucción psicológica de quien la elaboró debe incluir toda la idiosincrasia y características de su personalidad.
¿Dónde cimenta también el montante bien hilado que recogen sus libros?
En el material cultural que emplean.
¿La máxima de la coherencia?
Discurrir de acuerdo con uno.
¿Existir importa más que una manera de considerar la esencia?
Maine de Biran sustituye el cartesiano “pienso, luego soy una sustancia pensante” por “yo actúo, yo quiero, o pienso la acción, luego soy causa, luego yo existo, existo realmente a título de causa o fuerza”, ¿no encaja el dato de la experiencia interna con el precepto metafísico de causalidad?
¿Y Kierkegaard?
Insiste en aquel aspecto de la filosofía en cuanto expresión o proyección total de nuestra presencia y en un compromiso con esa proyección.
¿Esclarecer exige andar por las afueras?
Encontramos que vivir linda con no filosofar y filosofar con no vivir: una reflexión crítica de la vida con miras a enriquecer la vida, sin añadir vida.
¿Y en qué momento subiremos a los acantilados del sabio?
Mientras no alcancemos sus dominios permaneceremos interesados en persistir y en tener, no encarnamos más que hechos en el océano de los hechos, ¿por fortuna, domeñar los hechos sirve de guía?
* Catedrático de Universidad
Departamento de Informática y Sistemas
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
http://www.gedlc.ulpgc.es
































