¡Qué en esta Navidad y en el nuevo año 2017 la sinergia que producen el amor, la amistad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la responsabilidad y la paz no sea una noticia…!
Colombia dejó de organizarse alrededor de partidos y liderazgos tradicionales para convertirse en un país dividido emocional y electoralmente entre petrismo y antipetrismo. Los resultados de la primera vuelta presidencial así lo muestran: mientras Abelardo de la Espriella obtuvo 10.361.499 votos e Iván Cepeda alcanzó 9.688.361, la candidata del uribismo, Paloma Valencia, apenas logró 1.639.685 sufragios. Más que una derrota electoral, lo ocurrido representa un hecho político que muchos no creían que fuera a llegar: el uribismo dejó de ser el eje ordenador de la derecha colombiana y Álvaro Uribe Vélez parece haber perdido la capacidad de conducir mayoritariamente el sentimiento opositor en el País.
Abelardo de la Espriella es, quizá, el personaje que más cuestionamientos ha recibido de todos los sectores, incluso de la derecha a la cual pertenece.