Foto: Vivir en el Poblado

La administración distrital de Medellín expidió el Decreto 0110 del 27 de enero de 2026, mediante el cual introduce modificaciones sustanciales al régimen de funcionamiento de establecimientos nocturnos y al programa “Convive la Noche”, una de las principales estrategias institucionales para regular la convivencia en la ciudad durante horarios extendidos.

La decisión, firmada por el alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga, responde a un preocupante incremento en las quejas ciudadanas relacionadas con el ruido y otros comportamientos que afectan la tranquilidad pública. Según el Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad (SIES-M), durante 2025 se registraron 144.175 llamadas por ruido, lo que representa un aumento del 19 % frente al año anterior. De ese total, más de 37.000 estuvieron asociadas a establecimientos de comercio.

En ese contexto, el nuevo decreto modifica disposiciones clave del Decreto 1070 de 2021, con el objetivo de fortalecer los mecanismos de acceso, permanencia y control dentro del programa “Convive la Noche”, así como de endurecer las condiciones para quienes incumplan las normas de convivencia.

Uno de los cambios más relevantes se concentra en el artículo 9, que redefine los requisitos para que bares, discotecas y otros establecimientos puedan acceder a los beneficios del programa. A partir de ahora, los interesados deberán acreditar una serie de condiciones más estrictas, entre ellas:

La presentación completa de documentación legal actualizada, como certificados de existencia, registro mercantil, paz y salvo de industria y comercio y documentos de identificación del representante legal. A esto se suman conceptos favorables en materia de uso del suelo, seguridad estructural, condiciones sanitarias y cumplimiento de normas de gestión del riesgo.

Además, se introduce un componente más exigente en términos de convivencia: los establecimientos deberán demostrar participación en procesos pedagógicos sobre autorregulación, consumo responsable de alcohol y convivencia ciudadana.

Uno de los puntos más sensibles es la exigencia de no registrar sanciones, medidas correctivas ni quejas reiteradas en los últimos seis meses, verificadas a través de canales como la línea 123, PQRS o inspecciones de policía. En estos casos, incluso si hay cambios de razón social o administración, se mantiene la trazabilidad del establecimiento.

El decreto también fortalece el rol del Comité de Revisión del programa “Convive la Noche”. Este órgano tendrá funciones más activas en el seguimiento, evaluación y recomendación de decisiones sobre vinculación o desvinculación de establecimientos, especialmente cuando existan quejas reiteradas.

En adelante, será obligatorio convocar al comité para analizar estos casos, con un enfoque tanto cuantitativo como cualitativo, lo que busca evitar decisiones arbitrarias y garantizar mayor transparencia en el proceso.

Nuevas causales y tiempos de sanción

Otra de las modificaciones centrales se encuentra en el artículo 18, que actualiza el listado de causales de desvinculación del programa y establece tiempos específicos de sanción que van desde uno hasta seis meses.

Entre las conductas sancionables más graves se incluyen:

La agresión física por parte del personal del establecimiento, el almacenamiento de armas o sustancias peligrosas, la discriminación por razones de género, orientación sexual o condición social y la venta de productos en mal estado.

También se sancionan prácticas frecuentes que afectan la convivencia urbana, como el exceso de ruido, el incumplimiento de horarios, la obstrucción del espacio público o la presencia de menores en establecimientos no autorizados.

Particular atención merece la inclusión de las “quejas reiteradas” como causal autónoma de desvinculación, lo que refuerza el papel de la ciudadanía como actor clave en la regulación de la vida nocturna.

El decreto reafirma la facultad del Alcalde, en su condición de primera autoridad de policía, para regular horarios y condiciones de funcionamiento de los establecimientos comerciales, con base en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Más allá del componente sancionatorio, la norma busca consolidar un modelo de corresponsabilidad entre comerciantes, autoridades y ciudadanos, orientado a garantizar un equilibrio entre la actividad económica nocturna y el derecho colectivo a la tranquilidad, la seguridad y el ambiente sano.

Con estas modificaciones, Medellín intenta responder a una tensión creciente en las dinámicas urbanas: la expansión de la vida nocturna como motor económico y cultural, frente a los límites que impone la convivencia en una ciudad cada vez más densamente habitada.