Rodolfo Correa
Perplejos, estamos los ciudadanos de este país que creíamos que esto era un Estado de derecho, tal como lo describe la Constitución. Definitivamente, con lo sucedido en el Departamento Administrativo de Seguridad –DAS-, no sé con que cara seguimos, quienes tenemos la calidad de docentes de una Facultad de Derecho, enseñándole a las nuevas generaciones que Colombia es un Estado democrático.
En el organismo que, constitucionalmente y legalmente, tiene la obligación de garantizar la seguridad pública se "chuzaba" a familiares de magistrados, a la mitad de los miembros del Polo Democrático, a militares retirados, a precandidatos presidenciales y hasta la propia iglesia. Y aquí, no pasa nada. Echaron a 11 empleados y con eso se tapa el escándalo. Que vergüenza. El Departamento Administrativo de Seguridad, es una dependencia adscrita a la Presidencia de la República. Sus directores han sido nombrados por el jefe de gobierno. Es evidente que existe una profunda responsabilidad política del señor Presidente. Por cosas menos graves se han caído gobiernos enteros. No me explico como es que el país sigue hipnotizado por el efecto efervescente del neopopulismo de derecha.
Es inaudito que los ciudadanos y las ciudadanas de este país se encuentren indiferentes frente a esta aberrante práctica. El Presidente de la República debe renunciar porque una dependencia a su cargo violó sistemáticamente la ley y la Constitución. Esto es un crimen muy grave.
Se ha irrespetado el Estado de derecho, se ha irrespetado a todas las instituciones democráticas del País. Hasta el propio Vicepresidente Santos estaba interceptado ilícitamente. Yo no puedo creer que los funcionarios que realizaron estas conductas delictivas lo hayan hecho por deporte, para divertirse. Manos oscuras de las altas esferas tuvieron que estar aquí involucradas.
































