Nicolás Echeverry Alvarán, senador de la República de Colombia.

En un escenario político en el que las campañas suelen medirse por el número de vallas, camisetas, tarimas y caravanas, Nicolás Albeiro Echeverry, candidato a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador Colombiano, propone a sus colegas en competencia electoral pensar en “¿cómo se compite?” y no “¿en cuánto se gana??

La propuesta de Echeverry es hacer una campaña con alma, con conciencia ambiental y con responsabilidad social medible y sostenible.

Somos la única campaña en Colombia que mide su huella de carbono”, afirma Nicolás Albeiro Echeverry.

La iniciativa parte de un principio técnico: calcular el impacto ambiental que genera la actividad proselitista —impresos, transporte, logística y consumo energético— y compensarlo de manera organizada y verificable.

No se trata de un gesto simbólico. Según explica el Senador y Candidato a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador, todos aquellos elementos de campaña que produzcan efectos negativos sobre el medio ambiente son cuantificados técnicamente y compensados mediante jornadas de sembratón, protección de fuentes hídricas, acciones de conservación de bosques y actividades participativas con la comunidad.

El propósito es ambicioso -afirma- porque se trata de avanzar hacia una campaña de “cero contaminación”.

Nicolás Echeverry dice que en tiempos en los que el discurso ambiental abunda, pero la práctica es escasa, vale la pena hacer, desde su campaña, una crítica al sistema político tradicional.

Duele mucho ver cómo todo el tiempo se habla de cuidar el planeta y se recurre al recuerdo del papa Francisco y su alusión a proteger nuestra casa común, pero casi nadie se hace cargo de materializar esas palabras bien intencionadas para el bien de la humanidad”, precisa Echeverry.

Pide, entonces, que no sea sólo retórica. Pide coherencia: mientras el debate público se llena de compromisos con el medio ambiente, las campañas electorales multiplican residuos plásticos y producen toneladas de papel.

Echeverry Alvarán insiste en que el punto no es únicamente ecológico, sino ético: “No se trata sólo de ganar, se trata de cómo llegamos”, sentencia.

En Candidato a la Cámara de Representantes con el número C-108 en el tarjetón por el Partido Conservador, quiere ir más allá de su propio ejercicio individual: les lanza un reto a sus colegas y una propuesta concreta: impulsar una ley que haga obligatoria la inclusión de cuentas ambientales dentro de los informes electorales.

Así como hoy existen topes, reportes financieros y controles sobre ingresos y gastos de campaña, la idea es que también exista un capítulo ambiental visible, verificable y exigible. La propuesta buscaría que las campañas calculen oficialmente su huella de carbono, que los costos ambientales sean cuantificados, que las compensaciones sean públicas y que la autoridad electoral supervise el cumplimiento”, es el planteamiento de Nicolás Albeiro Echeverry.

El objetivo de Echeverry es que la política no sólo responda por el dinero que gasta, sino por el impacto que deja. Que sea una política con conciencia territorial, que deje huella.

Recuerda que Colombia es reconocido por su biodiversidad, al tiempo que es golpeado por la deforestación, la contaminación de ríos y la expansión urbana desordenada. En ese contexto es que su mensaje adquiere un significado particular, intentando convertir el ejercicio electoral en un acto pedagógico: “demostrar que la responsabilidad ambiental no es una consigna ideológica, sino una práctica concreta que puede empezar desde el propio proceso democrático”, explica.

El candidato a la Cámara, Nicolás Albeiro Echeverry, recurre al papa Francisco, afirmando que la legitimidad no sólo se gana en las urnas, sino en la manera como se respeta la “casa común”. Remata diciendo que “la ética pública también se mide en toneladas de carbono”.