Los intereses particulares, los sesgos y las intenciones periodísticas han vuelto sospechosa la Verdad

Recibí el “Premio a la Verdad” con gratitud, pero, sobre todo, con una profunda sensación de responsabilidad. Porque la «Verdad», en el Periodismo, no es un trofeo: la «Verdad» es una carga ética que debemos llevar todos los días.